Recientemente el Gobierno en funciones ha planteado la conveniencia de establecer límite a la jornada de trabajo, mediante normativa, para salir de trabajar a las seis de la tarde.

Es cierto que en España la jornada laboral termina muy tarde. Incluso hay muchas empresas en las que salir a la hora estipulada está mal visto.

Los sociólogos nos han contado que la costumbre de descansar a mediodía tiene su origen en la postguerra, en la que muchos trabajadores necesitaban dos trabajos, mañana y tarde, para poder obtener los ingresos necesarios.

A los empresarios y directivos les preocupa que un cambio en la jornada laboral disminuya la productividad de la empresa.

Soy un convencido de que la jornada laboral es muy mejorable, con beneficios para el trabajador y para la empresa.

Dicen los psicólogos que el rendimiento personal en relación con el tiempo de trabajo se puede representar con una curva que sube con cierta rapidez al principio y se mantiene a buen tono hasta cinco horas, comenzando un descenso lento en ese punto. En jornadas intensivas la actividad decrece de manera importante al final.

Evidentemente cada puesto de trabajo tiene una cadencia y unos ciclos de actividad, no obstante vamos a contemplar el caso más general.

Parar al mediodía más de una hora hace que la persona tenga que reiniciar por la tarde y ese reinicio es más lento que el de la mañana. Parece más conveniente una parada corta, facilitando la comida en un lugar cercano al trabajo. Eso puede facilitar, incluso, el incremento de las relaciones personales y la formación de equipos. De esta forma se puede trabajar desde las 9 hasta las 6 de la tarde, con una hora para almorzar, y trabajar 8 horas. Incluso cabría empezar a las 8:30 lo que permitiría terminar el viernes al mediodía.

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Jornada laboral en diferentes países europeos

La mayoría de los trabajadores lo agradecerán ya que dispondrán de más tiempo para poder conciliar con la vida familiar. Y esta mejora puede y debe traducirse en una mejor actitud ante la empresa.

En España hay una tendencia a regular mediante normativa obligatoria aspectos que serían mucho mejor acordar entre las partes para cada situación concreta. Lo que sí resulta necesario es fomentar la formación y los valores empresariales, familiares y sociales. Que todos entendamos las ventajas mutuas de trabajar, rindiendo al máximo, sólo el tiempo necesario.

Por desgracia todavía hay empresarios y directivos que valoran el desempeño de la plantilla por el tiempo de presencia. También hay empleados que sólo trabajan cuando se sienten vigilados. Esto es lo que hay que cambiar.

Tampoco acompañan las costumbres; los horarios de la televisión o la hora de la cena, pero eso es otro cantar.

En consultoría disponemos de metodologías adecuadas para estudiar la jornada de trabajo conveniente para cada tipología de trabajo en cada empresa, así como para establecer las estrategias más adecuadas para su implantación considerando la fase de negociación.

REFERENCIAS.

Cinco Días 5/04/2016

Expansión 8/04/2016

El Mundo 15/04/2016