El pasado mes de abril el Fondo Monetario Internacional actualizó sus previsiones mundiales (ver enlaces).

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La revisión ha supuesto una rebaja generalizada. El crecimiento mundial para 2016 ha quedado establecido en el 3,2% del PIB, para Estados Unidos se ha calculado un 2,4%, para los países emergentes un 4,1% y para la Europa del euro un 1,5%. La previsión para España es del 2,7%, muy por encima de la media europea.

Pero la incertidumbre es alta. Preocupa la evolución del precio del petróleo que condiciona la inflación que facilitaría el crecimiento. El escenario parte de una subida lenta y progresiva del precio.

El problema es que no hay mucho margen para la política fiscal, sobre todo en Europa, con los estados muy endeudados y un férreo control del déficit por la Comisión.

Gráfico elaborado por Ángel Laborda

Gráfico elaborado por Ángel Laborda

 

 

En España, en el corto plazo, los ritmos de crecimiento son altos, empujados por el consumo privado. Pero preocupa la ausencia de gobierno. Desde el punto de vista del inversor genera incertidumbre. Además la interinidad hace que no se esté gobernando la política económica, seguimos la inercia anterior.

 

 

A medio y largo plazo el escenario del FMI ha fijado una tendencia a la baja en el crecimiento que converge hacia el 1,5% en 2021.

 

Gráfico elaborado por Ángel Laborda

Gráfico elaborado por Ángel Laborda

 

 

Como escribe Ángel Laborda en su artículo de coyuntura publicado en El País, el crecimiento español de 2015 y 2016 vendría explicado por la puesta en operación de la capacidad productiva que ha permanecido ociosa los años de crisis. Una vez superada esa etapa, la propia estructura de la economía española tiende a crecer sobre el 1% anual, y a un mantenimiento de altas tasas de paro, en el entorno del 16%.

 

 

Para salir de esa línea son necesarias reformas de la economía española que permitan aumentar la productividad para poder competir en el exterior y crear empleo.

Pero seguir las directrices europeas, que todo lo arreglan con recortes en los presupuestos de las administraciones, no sólo no ayudan sino que lastran y ralentizan la recuperación.

 

REFERENCIAS

Artículo de Ángel Laborda en el País 17/04/2016

World Economic Outlook abril/2016

Global Financial Stability Repport abril/2016

Fiscal Monitor abril/2016