El emprendimiento está de moda. Aunque siempre ha existido, se ha potenciado como figura de prestigio en un entorno económico difícil.

Una forma de emprendimiento la constituye el intraemprendimiento o innovación dentro de una organización utilizando sus propios recursos. Tampoco es una figura nueva, pero, en el marco de las nuevas tecnologías y redes, adquiere una especial importancia.


teoria_zEn la década de los 70 la economía japonesa destacaba por su alta productividad, comparada con la occidental. William Ouchi escribió en 1981 su libro sobre la Teoría Z. Se trata de una descripción de la cultura imperante en las empresas japonesas en aquélla época y las ventajas y posibilidades de su aplicación a las empresas occidentales. Resumiendo, la teoría Z contempla al trabajador en toda su personalidad, tratando de formalizar una fuerte y duradera vinculación que redunde en una mejora de la productividad.
Pues una de las características de ésta cultura consiste en “escuchar” al trabajador en sus propuestas de mejoras. Se demostró que repercutía doblemente a favor de la empresa (mejora de los procesos) y del trabajador (mayor vinculación, motivación y bienestar personal).
conexiones

En la actualidad cualquier trabajador está mucho más conectado, por redes internas y externas, de manera que le llega mucha más información que puede procesar.

El intraemprendimiento pretende poner en valor ese conocimiento unido a la capacidad de innovación de las personas.

creatividadSe trata de posibilitar, o incluso fomentar, que los trabajadores dediquen una parte de su tiempo de trabajo a desarrollar sus ideas o proyectos.
Fruto de estas directrices nacieron Google Cultural Institute o Street View. Un artículo aparecido en El País el pasado 9 de octubre de 2016, titulado “Empleados con ganas de emprender, describe estos proyectos.

ideasLos empleados son los que mayor información tienen de su entorno de trabajo y sus ideas son muy provechosas para la empresa. Es algo a lo que es muy difícil acceder por otras vías y que si no se utiliza desperdiciamos su valor. Se trata de canalizar adecuadamente esas aportaciones. Todos los excesos son malos y no hay que caer en el extremo de que el trabajador abandone sus tareas diarias o se cuestione permanentemente los procesos de la empresa. Por eso es preciso canalizar adecuadamente la intrainnovación.

En la otra cara de la moneda encontramos un trabajador más vinculado, motivado y contento con sus aportaciones.

Este proceso no es exclusivo de las grandes empresas, al revés, las pequeñas y medianas empresas pueden aplicarlo con mayor flexibilidad y mejor resultado. ¿Cómo empezar? Recomiendo un diagnóstico del clima laboral en el que, específicamente, se estudie la percepción de los trabajadores de su vinculación y aportaciones. encuestaEs un servicio que prestamos las empresas consultoras. El siguiente paso es desarrollar un proceso de participación en la innovación a la medida de cada empresa. Finalmente queda poner en marcha el proceso de cambio.